
Siento la fragilidad de la vida...la facilidad de desaparecer en un segundo y aparecen una vez más las cosas sin explicación....
Reimos un millón de veces con el Carlitos...recuerdo incluso haber bailado con él en otro millón de ocasiones...siempre risas, siempre bromas, siempre alegría...
Ayer de pronto todo eso se acabó de repente, sin razones, sin ninguna explicación que logre conformar, y volvemos a las reflexiones simples y los consuelos tontos de en ese segundo valorar todo lo que tenemos....
Ojalá aprendiéramos, ojalá todos podamos alguna vez valorar las cosas porque sí, valorar a las personas cuando están, valorar los gestos cuando se dan y las muestras de amor cuando se reciben...
Ojalá pudiésemos mirar todo lo que amamos con la fascinación que sentiríamos si fuese la última vez y guardar esa sensación para siempre...
Ojalá cuando una vida se acabe pudiésemos tener la calma y la tranquilidad de aceptarlo pues está la certeza de que fue la mejor y la más hermosa posible...
De momento sé que las cosas no son así y una vez más me refugio en la protección de mi hogar, en los ojos y la sonrisa de mis hijos, en la fuerza de mi amor, en la protección de mis padres...aún no soy capaz sola, pero sin duda de todo esto algo nuevo quedará....
